Frío y Oscuro.
B: Hola Bruno que tal como estas?
B: Hola, bien un poco aterrizando en Barcelona de nuevo.
B: ¿En donde estabas antes y que hacías?
B: Estuve cerca de 5 meses en Estocolmo, realizando un intercambio de estudios en el programa Erasmus+, y bueno ya que estuve ahí también me apetecía hacer mi Practicum.
B: ¿Donde realizaste este Practicum?
B: Lo hice en la misma Universidad en donde estuve estudiando una parte y otra en el teatro Dansens Hus con MELO Collective. Esto surgió sin planearlo, porque la profesora que me interesaba (Anna Grip) no estaba dentro de mi plan de estudios y yo deseaba conocer más su trabajo. Así que hablé con la gente para ver si era posible, las compañeras de la Universidad me dijeron que hablara y que me vincularían y así comencé.
B: ¿Y cuando llegaste a esa Universidad cuales eran tus impresiones?
B: Bueno al inicio realmente pensaba que era todo un caos, mis horarios y orientarme dentro de la institución fue complejo. Nada estaba fijado, puede ser que mi manera de pensar en ese momento era mas esquemática, acostumbrado a tener ya una serie de horarios, profesores y clases que se definen desde un semestre anterior, puedo decir que eso me ayudaba a tener seguridad de que es lo que pasará en el futuro. Siempre tener un fuerte control sobre todas las situaciones. Poco a poco con la sensación de estar perdido fui gestionando mi adaptación de mejor manera, y fluí mejor, ya que cada día era llegar a la Universidad y revisar mi horario, encontrarme con la sorpresa de quién dará la clase o a quién debo observar, en qué estudio se dará la clase y ubicar mi grupo; esto sucedió durante toda mi estadía, tanto en mi curso, como en el que observé como Practicum. Pienso por un lado que esto me ayudó a mantener un estado de alerta constante, a que al menos una parte de la rutina no fue predecible. Lo que tenía seguro es que algo pasaría, el quién y el cómo nunca estaba seguro, pero algo siempre pasaba.
B: ¿Quieres contarme de tu experiencia a Anna Grip?
B: La conocí por primera vez en Barcelona hace tres años y quedé muy impresionado con su trabajo, entonces al decidir hacer un intercambio lo que me guió fue el recuerdo de ella. Cuando estaba allá todas las compañeras tenían muy buenas referentes de ella y entonces me acerqué. Hablé con ella y le dije que si me recordaba, ella dijo que sí. Igual lo ha dicho por cumplido, pero me reconfortó saber que me reconocía, y no por ego, sino por el hecho de haberme sentido un poco parte de su memoria en Barcelona por aquellos años. Le expliqué el porqué quería observar su trabajo y me dijo, ven a mi clase y comentamos. Me sentí muy afortunado, y esto me dejó muy grabado en mi mente lo que la Universidad a mi llegada decía a los alumnos “ustedes son la parte más importante de la Institución”.
B: ¿Qué Universidad era?
B: Estuve en DOCH, es la Dans och Cirkushögskolan. Mi coordinadora internacional en BCN me dijo que era el primero en ir. Y estaba interesado por el prestigio que se ha hecho en la investigación y experimentación en artes.
B: Ah ok suena muy guay, entonces ¿cómo influyó en ti este contexto Universitario?
B: Al principio en mi observación del Practicum estaba al margen. El papel de observador sentía que me dejaba afuera. Poco a poco cambié esta postura de observador por investigar; ya que notaba que estos principios son estatutos de la Universidad, pero al mismo tiempo de las políticas e incluso es parte del discurso social, en pocas palabras todo lo impulsa. Así que mi inmersión en este contexto no empezaba y acababa en el aula o estudio de ensayo, empezaba desde que me levantaba, hasta ir a la cama. Estaba implicado en mis paseos por la ciudad y las visitas a los museos gratuitos, pasaba en las
conferencias que ofrecían el profesorado invitado y también en el trabajo de los doctorantes de la Universidad. El ambiente frío y oscuro que pasé en el otoño e invierno me concentró a pasar horas en los estudios, en la biblioteca, en el gimnasio, en casa, pensando y practicando lo que había visto en mi Practicum.
B: Seguro todo mundo te dice, ¿era muy frío y oscuro Estocolmo?
B: Para el clima de Barcelona sí, a partir de Noviembre todo cambió. Las hojas habían desaparecido y cada día era gris. El ambiente en la Universidad era un poco desértico, para saber que sucedía algo tenías que entrar y buscar en los estudios. Esto me dio la sensación de que tenía que entrar más y más en lo que observaba y sentía, entré en mi memoria. Mi cuerpo frente a este frío y oscuridad estaba extrañado y creo que mi memoria funcionó para poder encontrar un hilo conductor a todo lo que hacía y lo que observaba. Dentro de este espacio de memoria es que vino volver a dibujar. Cuando era niño solía dibujar mucho, hasta alguna vez pensé en ser pintor. Volví por cosa instintiva a
dibujar pero no para reproducir, sino para representar.
B: ¿Cómo es que te sirvió el dibujo para representar? ¿Que capturaste en tus dibujos?
B: Empecé por capturar la sensaciones que pasaban en mi cuerpo, por momentos en el Practicum el profesorado exponían sus principios; y claro estar en otro idioma y al ser un poco abstractos en el material me costaba o intentaba interpretarlas pero no en experimentarlas. Así que decidí por la segunda opción, me puse a experimentarlas y después para no olvidar dibujé. Las capturas mas significativas las rescate y comencé a hacer un rastreo de qué asociación podían tener estas imágenes, que información extra me podrían dar. El uso de mi memoria me dejaba claro que no era aumentar nuevo conocimiento, sino más bien darle una vuelta más, una revisión. Por las tardes oscuras
después de la escuela me ponía a buscar referentes, miré documentales, videos e imágenes que se relacionaban con lo que había dibujado y de veces me ponía a practicar esos principios capturados en mi cuerpo, pero con esta nueva carga de significados. Creo que flipaba a veces, pero bueno eso me hacía tejer un hilo. La soledad, el frío y la oscuridad me obligaron a crear mi redes. De ahí que generé un rizoma durante mi Practicum.
B: ¿Que ha pasado en ti durante el rizoma?
B: Lo que ha pasado es que pude unir muchas piezas de mi pasado como bailarín, mi presente como estudiante y un futuro como pedagogo. Me dio la confianza de poder explicarme a mí mismo lo que sucedía en los cuerpos y las mentes de los demás y en mi manera de entender este momento. El rizoma me dejó ver que no existe un modelo a seguir o definido, y se constataba esa realidad al ver los cuerpos entrenar y performar. Por un momento he de reconocer que tuve un choque cultural, entre lo esquemático y lo rizomático. Lo esquemático se me ha introducido como una manera ordenada y
planificada de poder enseñar; pero por momentos lo que observaba en mí mismo es un desarrollo de una autovigilancia, una forma de autocorrección; mientras que al entrar a lo rizomático me permitió que todas mis capacidades aprendidas y hasta las olvidadas se activaran. No existía un avance lineal, comencé a ir en ambas o más direcciones. Podía indagar arriba, abajo, atrás y volver a repasar; todo está tan inherente a mi de una forma inseparable y noté una libertad al elegir. La danza era yo y no algo instrumentalizado que tenía un ideal a seguir.
B: ¿Cómo fue tu relación con los profesionales y los estudiantes? ¿Cómo recibieron esto?
B: Me sorprendí bastante de su recibimiento, su manera de introducirme, su prestancia a entrevistarles y pedirles material para poder saber más de lo que estaban realizando. No me refiero a un trato preferencial, pero existió una comunicación abierta. Cuando realicé las entrevistas debo decir que estaba nervioso por que tenía preguntas concretas que hacer y otras más surgieron en el momento. Pero se entablaba una charla con donde intercambiamos impresiones y que incluso me dieron una feedback sobre mi desempeño que me ha hecho sentir contento. Durante todo el tiempo que estuve nunca escuché un “no”, ni a los alumnos, ni a mi como observador. Eso ha regulado las relaciones entre todos en el aula, eso ha dejado abiertas todas las posibilidades posibles a mi, y a todos nos dejó la oportunidad de profundizar hasta donde nuestro imaginario fuera capaz. Por
otro lado con los alumnos, fue muy bello encontrar gente que dijera “he aprendido mucho de tus comentarios”, había un respeto por el estudio y quienes estábamos implicados. Ha sido muy enriquecedor verlos investigar y cuestionar.
B: Para cerrar esta entrevista, ¿qué queda resonando en tu mente y tu cuerpo de esta experiencia?
B: Me queda resonando la enseñanza no como algo individual, sino colectivo. Me queda resonando que no solo he visto aprender danza o entrenar a otros cuerpos, sino que he visto expandirse estos mismos en múltiples direcciones. Esa es mi inquietud, multiplicarme y expandirme, estar tan multiplicado y difuso que no sea posible detener mi aprendizaje y mi compartir con otros cuerpos.
B: Muchas Gracias Bruno.
B: Gracias a ti.


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